La Fábrica Social de Fundación Vivienda se consolida en la producción de paneles SIP, ofreciendo al mercado una solución constructiva de alto estándar cuya venta permite financiar programas de habitabilidad desarrollados por la institución y TECHO-Chile.
Por Natalia Castro
Construir con calidad también puede ser una forma de transformar vidas. Esa es la apuesta de Fundación Vivienda, que pone a disposición de constructoras, inmobiliarias y el retail de la construcción una nueva generación de paneles SIP, desarrollados bajo altos estándares de calidad y con un propósito único en el mercado: destinar el 100% de los excedentes obtenidos por su comercialización a financiar programas de habitabilidad impulsados por Fundación Vivienda y TECHO-Chile.
Con casi 70 años de experiencia desarrollando soluciones habitacionales para familias vulnerables en todo el país, Fundación Vivienda fortaleció su capacidad productiva incorporando tecnología de última generación mediante una máquina indexadora de pegado en caliente, reemplazando el tradicional sistema de prensado en frío. Este avance permitió alcanzar mayores niveles de precisión, trazabilidad, control de calidad y capacidad de producción, respondiendo a las exigencias de proyectos de mayor escala.
Los paneles SIP se consolidaron como una de las soluciones constructivas más eficientes del mercado. Gracias a su composición —dos placas estructurales unidas por un núcleo aislante de alta densidad— integraron en un solo elemento estructura y aislación térmica, permitiendo construir de manera más rápida, eficiente y con una menor generación de residuos.
Entre sus principales atributos destacan su alta resistencia estructural, excelente comportamiento térmico, eficiencia energética, control de filtraciones de aire y precisión dimensional, características que se traducen en viviendas más confortables y sostenibles. Para la industria, estos beneficios significan además una reducción en los tiempos de obra y una mayor productividad.
Al respecto Sergio Calvo, Gerente de la fábrica expresó que “el principal elemento diferenciador de estos paneles va más allá de sus características técnicas. A diferencia de una empresa tradicional, Fundación Vivienda está consolidada como la única Fábrica Social: cada panel comercializado genera excedentes que son reinvertidos íntegramente en programas destinados a mejorar las condiciones de habitabilidad de miles de familias que viven en situación de vulnerabilidad”.
La calidad de los paneles está respaldada por materiales certificados y proveedores de primer nivel. Además, los modelos de mayor demanda son sometidos a ensayos técnicos en el IDIEM de la Universidad de Chile, validando su desempeño estructural, térmico, acústico y frente al fuego.
Cada etapa del proceso de fabricación incorpora estrictos controles, desde la selección de materias primas hasta la trazabilidad de cada lote producido, asegurando un producto confiable, consistente y acorde con los más altos estándares de la industria.
De esta manera, constructoras, inmobiliarias y empresas del rubro no solo acceden a un producto de excelencia para sus proyectos, sino que también contribuyen directamente al desarrollo de soluciones habitacionales para quienes más lo necesitan. Cada compra pasó a representar una inversión con doble impacto: construir con altos estándares de calidad y, al mismo tiempo, aportar a la construcción de un país más justo, donde el acceso a una vivienda digna deje de ser un privilegio y se convierta en una realidad para más familias.